Adolescencia: la serie

Imagina que estás durmiendo plácidamente en tu casa, con tu familia, como cualquier otro día y de la nada la Policía irrumpe rompiéndote la puerta, entra a tu casa, revisa dormitorio por dormitorio, sin sutileza alguna, encañona a tus familiares buscando a tu hijo de 13 años por haber asesinado a una chica de 15. Finalmente, se lo llevan indicando que estará en una estación policial durante las investigaciones.

¿Qué pensarías si fueras el padre del adolescente? ¿Crees que uno de tus hijos sería capaz de asesinar a otra persona a tan corta edad?

Adolescencia, serie de NETFLIX, nos lleva, por momentos, al límite al enfrentarnos con un cuadro por demás dramático e impensable. ¿Es posible que algo así pueda suceder(te)?

LA CRISIS DE LAS INSTITUCIONES

  1. La escuela

La escuela, recinto de formación no solo en conocimientos sino de valores al parecer está en su momento más bajo. Son varios los factores, la escuela tiene que ponerse al ritmo de los tiempos, con nuevas metodologías e innovación en la enseñanza; enfrentar las necesidades y motivaciones de los y las estudiantes no siempre satisfechas pues son distintas al de las anteriores generaciones, resolver los problemas de inclusividad y desmotivación aun pendientes y lidiar con el cuestionamiento a la autoridad de los profesores para mantener la disciplina, quienes en algunos casos se sienten atados de pies y manos al no contar con herramientas para afrontar estos nuevos desafíos.

Adicionalmente, el alumnado de la generación Z y Alfa es retadora. Chicos y chicas están muy pegados a sus redes sociales con poca capacidad de concentración y laxitud en cuanto al respeto de ciertas normas de coexistencia social elementales. Según un informe de UNESCO, por el Día Internacional de la Educación, a comienzos de enero de 2025 la cifra de países donde se restringe la tenencia o el uso del celular en escuelas primarias y secundarias es de 79 lo cual ayuda combatir el acoso escolar, mejora la concentración y la autoestima frente a los efectos perjudiciales de las redes sociales, en particular entre las niñas[1].

Valores como “ser popular” o el “más bacán” son aún privilegiados por la mayoría de estudiantes y las redes sociales contribuyen a vigorizar esos valores y a desdibujar a aquellos que no calzan con este ideal. Los que sobran son los nerds, los tontos/as, los perdedores/as, los que no son cool y los feos/as. Si a esto le añades ser integrante de un grupo que encaja en algunas de estas categorías seguramente serás excluido o víctima de bullying.

La presión de los pares sigue siendo otra característica propia de la escuela. En el caso de los varones aún más fuerte, ya que estamos constantemente bajo la mirada observante de nuestros pares, a modo de período de prueba permanente sobre la calidad de nuestra masculinidad; es decir, de demostrarles permanentemente a los otros que rechazamos la debilidad, lo femenino y más bien somos lo suficientemente fuertes, duros y machos en nuestro discurso y en nuestras acciones.

2. La Familia

Luego de ver la serie me surgen algunas preguntas: ¿Basta un padre trabajador y proveedor? ¿Basta una madre que labora en casa para que todo funcione? ¿Qué roles estamos enseñando a nuestros hijos e hijas? ¿Cómo manejamos el estrés, la ira y los conflictos en casa? ¿Qué es ser buen padre? ¿Qué es ser buena madre? ¿Cómo relacionarnos con las necesidades de nuestros hijos e hijas y de los demás que viven en casa?

La familia también es un espacio de aprendizaje y nuestros hijos absorben lo que observan en la interacción cotidiana, los roles masculinos y femeninos, lo que sienten y lo que viven en casa. Uno de los errores de los padres es proyectar en su hijo varón aquello que considera valioso para ser un hombre; por lo general, aquello en lo que se quiso ser mejor y no se pudo: ser más fuerte físicamente, ser mejor deportista, ser mejor profesional, ser más popular, “mantener en alto el apellido que has heredado”. Lo he visto en vivo y en directo en el tenis, mi deporte favorito, en la que algunos padres maltratan a sus hijos en los entrenamientos para que se desempeñen mejor que ellos y ganen campeonatos que cuando jóvenes los padres nunca ganaron. Debe ser muy duro, como hijo, ver que no se puede satisfacer la expectativa paternal y sentir la vergüenza, la frustración y la desilusión del padre. Uno de estos últimos casos es el del tenista griego ex top 10 Stephanos Tsitsipas con su padre y entrenador Apostolos. Finalmente, Stephanos tomó la decisión de apartar a su padre de su equipo de trabajo para más bien mejorar la relación padre-hijo que venía afectándose desde hacía tiempo por los malos resultados que ha venido obteniendo Stephanos en las canchas.

Las redes: el enemigo dentro de casa

En la serie, los padres de Jamie se cuestionan sobre su rol parental y entre tanto dicho dicen:

“Después de la escuela Jamie se refugiaba en su dormitorio, cerraba la puerta por horas, no conversaba con nadie y estaba siempre usando su computadora jugando video games”.

Dejar a un adolescente expuesto por horas a las redes sociales e internet sin control ni límite alguno es sumamente peligroso. Tengamos en cuenta que tanto la generación Z (nacidos entre 1997 y 2010) como la Alfa (nacidos desde el 2011) manifiestan ciertas características preocupantes en cuanto a su salud mental y socialización[2]:

“[La generación Z] Son jóvenes que han crecido en un mundo marcado por la crisis económica, el cambio climático, la violencia y la pandemia del COVID-19. Un reciente estudio reveló que estos factores han afectado su bienestar psicológico, provocando altos niveles de ansiedad, depresión y otros trastornos mentales. Muchos de ellos buscan ayuda profesional para mejorar su calidad de vida, pero también enfrentan barreras como el estigma, el costo y la falta de acceso a servicios adecuados.

(…) Las características que tienen es que, por un lado, son nativos digitales, es decir que cuando nacieron ya todos los medios de comunicación estaban en uso y fueron los primeros usuarios de todas las redes sociales, con el impacto que tiene esto en la conformación de la socialización. También atravesaron un montón de circunstancias, en las que se vivieron hechos terribles, como el atentado a las Torres Gemelas o la pandemia, que la comunicación rápida y acelerada las impuso de otra manera en su cotidianidad”, describió. Además del impacto de las redes sociales en relación a la forma de vincularse socialmente de los jóvenes.

La generación reciente, la Alfa, atraviesa un panorama aún más influido por la comunicación digital. Entre los problemas mayores que tiene es su dificultad para socializar puesto que se han acostumbrado a interactuar a través de dispositivos electrónicos. Les resulta por tanto más desafiante relacionarse con otras personas cara a cara pudiendo llegar al aislamiento y sensaciones de soledad. Desde niños han sido expuestos a celulares, computadoras o tablets para calmar su exceso de energía, el aburrimiento o aliviar la falta de tiempo de la persona que los cría. De otro lado, han desarrollado muy buenas habilidades de coordinación y destrezas visuales gracias al uso de juegos interactivos digitales.

Esta nueva realidad puede llevar a que los niños, niñas y adolescentes sufran de problemas físicos como contracturas en el cuello, brazos, espalda y el mal del ojo seco. Este nuevo marco de relacionamiento social basado en la comunicación digital ha disparado un conjunto de conductas no antes conocidas como el cyberbullying (bullying a través de las redes sociales), el hacking (introducirse en el manejo de las redes sociales de otra persona de modo furtivo e ilegal), el sexting (viene de la unión de las palabras inglesas sex y texting, se refiere al envío de contenidos sexuales explícitos en texto, video o imágenes fundamentalmente a través de teléfonos celulares),  cyberstalking (entrar a las redes sociales de alguien para fisgonear sus contenidos o acosarlo) y el phubbing (ignorar la presencia de los demás por estar mirando el celular u otro accesorio digital). Todo esto contribuye a incrementar la ansiedad, depresión y problemas de salud mental

Si a esto permitimos que nuestros hijos tengan acceso a contenidos violentos pues pueden ser presas de la ideologización como la de los incels.

Los incel son aquellos hombres heterosexuales que no tienen pareja a pesar de quererlo. El término proviene de la unión de los términos involuntario y célibe (incel: involuntary celibate en inglés), por lo general debido a sus dificultades o pocas habilidades para socializar. Han creado una narrativa sustentada en una estadística supuestamente comprobada; es decir, que el 80% de las chicas se van a fijar solo en un 20% de los chicos para formar una pareja, generando todo un discurso que puede oscilar entre la normalización de las dificultades que enfrenta un hombre para encontrar una pareja adecuada, lo cual puede producir sentimientos de soledad, resentimiento y rechazo,  hasta la misoginia extrema al culpar a las mujeres por el  destino que han atribuido a los hombres. Esta última postura es la más peligrosa puesto que puede llevar a que los hombres tengan sentimientos de desprecio o una socialización violenta contra las mujeres.

¿Y ahora? ¿qué podemos hacer?

Ante este contexto y este mix de factores no nos sorprendamos de tener un Jamie potencial en casa. En el actual contexto de una crisis moral globalizada debemos regresar a las raíces de nuestra socialización, a la escucha profunda, al encuentro cara a cara, dejar los aparatos electrónicos, comunicarnos plenamente más a menudo, enseñar a nuestros hijos e hijas a compartir sus sentimientos, sus vivencias, sus temores, sus alegrías con nosotros, acercarnos como padres, compartir como familia en tiempos libres…no permitamos que la tecnología nos aleje a pesar de compartir los mismos espacios de convivencia.


[1] Ver https://www.swissinfo.ch/spa/aumentan-los-pa%C3%ADses-que-proh%C3%ADben-el-m%C3%B3vil-en-la-escuela,-con-buen-resultado,-seg%C3%BAn-unesco/88775965

[2]https://www.infobae.com/salud/2023/09/23/generacion-z-cuales-son-los-malestares-psicologicos-que-angustian-a-estos-jovenes-y-les-impide-avanzar/ Además ver La Encuesta Global Generación Z 2022 del McKinsey Health Institute (MHI), realizada por la consultora Oliver Wyman entre más de 42.000 encuestados de 26 países de todos los continentes, analizó las cuatro dimensiones de la salud, mental, física, social y espiritual.

Publicado por Ivan Ormachea

Mediador, analista y gestor de conflictos sociales. Facilitador. Profesor y permanente alumno. Tengo una Maestría en Relaciones Internacionales con especialización en Resolución de Conflictos por la Syracuse University de Nueva York (1994-95) y una Maestría en Estudios de Género por la Pontificia Universidad Católica del Perú (2018). Esposo. Padre. Hijo. Cinéfilo. Deportista y muy interesado en el estudio del campo de las masculinidades en los conflctos sociales.

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